Boane, Maputo

Seguridad alimentaria y recuperación medioambiental

El proyecto ha posibilitado la capacitación agrícola y medioambiental de 165 mujeres de 6 aldeas pertenecientes al distrito rural de Boane, provincia de Maputo (sur de Mozambique) impulsando su formación en cultivos resistentes a la sequía e intensificando su rol como agentes de sensibilización medioambiental implementando, al tiempo, políticas de reforestación.

POBLACIÓN BENEFICIARIA DIRECTA: 990 PERSONAS;  545 mujeres frente a 445 hombres, 660 menores frente a 330 adultos.

Financia: Ayuntamiento de Leioa: 18. 000 €
Contraparte: Fundaçao Encontro y Fundación Mozambique Sur: 7.900 €
Plazo de ejecucíón: Diciembre 2021 – Enero 2023

ANTECEDENTES

Mozambique ocupa el puesto 181, entre 189 países, en el Índice de Desarrollo Humano, según el último informe del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) de 2020. Un 74% de su población vive con una renta diaria inferior a 2$.

Más del 80% de sus habitantes practica una agricultura sometida a ciclos de sequías e inundaciones que abaten el país con regularidad. A esta situación de pobreza estructural se une una pertinaz sequía que afecta, especialmente, al sur del país. El estallido de la pandemia, estos últimos años, ha complicado aún más la difícil situación de los colectivos más vulnerables como son la mujer y la infancia.

Bajo estas condiciones de evidente riesgo de feminización de la pobreza, son las propias mujeres las que se han venido organizando para tratar de dar una respuesta colectiva a los problemas que dificultan sus medios de vida. Así, desde hace 4 años, la Casa do Gaiato de Maputo, asociación local con gran arraigo, trabaja junto a ellas para mejorar su capacidad productiva e intentar recuperar un ecosistema muy dañado por la venta indiscriminada de madera y los incendios.

El proyecto ha supuesto una actuación integral que ha contemplado: formación, apoyo técnico, trabajo en equipo y perspectiva de género.

‘Violencia doméstica, subordinación social y discriminación educativa de la mujer en el sur de Mozambique’

La Casa do Gaiato de Maputo se implanta en Mozambique en 1991. Desde sus orígenes, ha tenido entre sus prioridades atender a la mujer ante sus problemas específicos de su condición de género.

Ya en 2002, y bajo su coordinación, se constituyó un primer grupo de madres lideresas que comenzaron a reunirse para tratar los problemas comunes a que se enfrentaban en el medio rural.

Poco a poco intensificaron su actividad tomando parte en campañas de sensibilización frente al VIH-SIDA, promoción escolar infantil o difusión de hábitos de higiene. Con el tiempo, afrontando no pocas adversidades, se han convertido en un referente, y no sólo para otras mujeres, sino para toda la comunidad.

ACTIVIDADES DEL PROYECTO

Las madres participantes en el proyecto se encuentran entre las más vulnerables pero también con mayor capacidad tractora para generar cambios en la población.

Estas han sido las actuaciones:

  • Capacitación de 120 horas distribuidas en 12 meses. Esta formación, eminentemente práctica, ha pretendido reforzar su capacidad agrícola en contextos de sequía.
  • Preparación de un terreno de cultivo de 3 Has.
  • Distribución de semillas y utensilios agrícolas e implantación de un sistema de riego por goteo con bomba de energía solar.
  • Plantación de batata dulce, mandioca y diversos productos hortícolas, todos ellos poco demandantes de agua.
  • Ampliación en 80 m2 del vivero comunitario.
  • Control mensual de peso y talla de los menores de 5 años de las familias integradas en el proyecto.


‘La guerra de Ucrania ha alimentado un contexto de creciente inflación’

Durante la vida del proyecto, se produjo la irrupcuón de la variante ómicron que, si bien provocó un severo repunte en la capital, no afectó tanto a las comunidades rurales ni a la marcha del programa al estar ejecutado al aire libre.

Sin embargo, la guerra de Ucrania sí ha tenido un impacto directo en los precios de los productos básicos obligando a las participantes a esforzarse por incrementar la productividad agrícola para mejorar su alimentación.

Podemos afirmar que su trabajo ha garantizado la seguridad alimentaria de estas mujeres, y sus familias, al tiempo que ha mermado el riesgo de incendios gracias a las labores de limpieza del terreno y a las actividades de sensibilización sobre prevención y protección del medio ambiente.

Cabe destacar el creciente interés de la población por preservar su hábitat. De hecho, la conciencia medioambiental creada, fruto del esfuerzo de estas emprendedoras y del trabajo de las autoridades educativas, están consiguiendo resultados cada vez más notorios en el desarrollo de prácticas sostenibles como reciclaje, control de incendios – evitando la quema indiscriminada de rastrojos – y reforestación.

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