Historias de compromiso:
Cuando la cooperación se convierte en vocación
La cooperación internacional no es solo una suma de proyectos técnicos ni una lista de países lejanos.
Detrás de cada iniciativa hay personas que deciden implicarse, escuchar y trabajar junto a las comunidades locales.
En ICLI, esa vocación de servicio ha ido construyendo, a lo largo de los años, una historia de experiencias
de personas voluntarias que entienden la cooperación como un compromiso personal y colectivo.
Sus historias hablan de agua, educación, infraestructuras básicas y, sobre todo, de dignidad.
Muchas personas llegan a ICLI movidas por el deseo de hacer algo por los demás, especialmente por quienes viven en los países más desfavorecidos. Ese deseo, en muchos casos, se transforma en una implicación directa sobre el terreno, allí donde se desarrollan los proyectos, desde África hasta América Latina y Asia.

Uno de esos destinos recurrentes ha sido la ISLA DE IDJWI, en la R.D. del Congo, donde el acceso al agua potable sigue siendo un reto fundamental. GORKA ZALAKAIN, entre 2002 y 2006 participó en tres proyectos de traída de aguas. Su trabajo consistía en medir caudales de manantiales y definir los trazados principales de las conducciones. “Fue una experiencia que me hizo entender la ingeniería como herramienta de dignidad”, resume, subrayando el valor social de una profesión que, en contextos vulnerables, puede transformar la vida cotidiana de miles de personas. Más tarde, IVÁN GARCÍA estuvo en Idjwi un año completo trabajando en la mejora de las infraestructuras hidráulicas, una experiencia que marcó su trayectoria profesional y personal.
ETIOPÍA ha sido otro de los países clave para ICLI.
En Wukro y su comarca, primero ROMÁN SANTOS y después BINGEN DURÁ colaboraron en proyectos de pozos y depósitos de agua que permitieron mejorar el acceso al agua. En el mismo país, RUBÉN JIMÉNEZ desarrolló una intensa labor de cooperación entre 2005 y 2014, alternando proyectos en ese país con otros en la R.D. del Congo. “He aprendido, he compartido y he sentido la recompensa de un trabajo que era importante para gente que lo necesitaba”, explica. Jiménez destaca además el respaldo recibido por parte de la organización: “En ICLI siempre sentí confianza. Mi experiencia en cooperación ha sido simplemente maravillosa”.
La cooperación también se expresa a través de la COMUNICACIÓN Y LA SENSIBILIZACIÓN.
JON GARAÑO participó en la realización de documentales en Venezuela y Etiopía, mientras que GLORIA GARCÍA trabajó en Haití en la puesta en marcha de un centro de nutrición infantil, en Laveneau, y colaboró en Etiopía en un documental de sensibilización. “En ambos proyectos viví experiencias que te marcan y te enriquecen”, comenta.
En ASIA, la labor de ICLI se ha desarrollado en países como India.
PEPA BAÑOS pone el acento en la educación y el compromiso social. “Solo si se educa la inteligencia y se entiende que existe el bien social como compromiso personal y corporativo, la India podrá dar un paso adelante”, afirma. Para Baños, el cambio debe surgir desde dentro: acompañar a las personas para que crezcan desde ellas mismas, con la esperanza puesta en la joven clase media.
LA MIRADA LOCAL Y EL TRABAJO CON ENTIDADES DEL TERRITORIO son otras de las señas de identidad de ICLI.
ÁNGEL TALLÓN, vinculado a ICLI en el territorio de Álava desde sus orígenes, colaboró en proyectos en Costa de Marfil centrados en la identificación de entidades locales y la mejora de infraestructuras básicas. Electrificación, escuelas y centros de formación formaron parte de una estrategia orientada a reforzar el servicio público y la gestión local.

Esa misma visión la comparte MARCELLE MARDON, arquitecta zimbabuense con más de una década de experiencia en cooperación internacional. Convencida de que la realidad africana es diversa y compleja, Mardon colabora actualmente con ICLI en Ruanda para mejorar el acceso al agua potable y al saneamiento.

Entre las cooperantes más jóvenes se encuentran NEREA ALBÉNIZ o CLAUDIA URBIZU. Albéniz, actualmente en Nueva Delhi, reflexiona sobre la responsabilidad histórica de Europa con los países colonizados y recuerda su experiencia en Sudáfrica como un punto de inflexión personal y profesional. Urbizu accedió a ICLI a través del programa Juventud Vasca Cooperante que posibilitó su estancia en Ruanda en 2022, durante tres meses, vinculada al proyecto ADANEKA puesto en marcha por Cáritas Kabgayi que trataba, básicamente, de mejorar la vida de los agricultores de tomates, cebollas y miel. «Si cada vez se anima más gente a colaborar, iremos consiguiendo grandes cosas», afirma.
Historias distintas, contextos diversos y un mismo hilo conductor: la convicción de que la cooperación, cuando se hace desde el compromiso y la escucha, puede convertirse en una auténtica herramienta de transformación social.










