El Rincón de Pensar: Claudia Urbizu


‘Mirar la pobreza de frente es clave para una sensibilización real’

Conocimos a Claudia a través del programa  Juventud Vasca Cooperante  que trata de sensibilizar a la gente joven de nuestro territorio en acciones de cooperación en los países del sur en colaboración con ONG de Desarrollo de Euskadi y de los países de destino.

A esta convocatoria acuden cada año cientos de jóvenes que buscan una experiencia de voluntariado internacional. A lo largo de varios días, les conocen y evalúan para asignarles un proyecto y una organización donde puedan tener mejor encaje. En el caso de Claudia, la elegida fue ICLI. Todo un acierto!

Este programa permitió su estancia en Ruanda durante tres meses, en 2022, vinculada al proyecto ADANEKA puesto en marcha por Cáritas Kabgayi.

Hoy nos encontramos en este RINCÓN DE PENSAR con esta joven donostiarra para compartir experiencias vividas y proyectos de futuro.

Buenos días Claudia, bienvenida!

 

La sonrisa que ilumina su rostro permanece encendida durante toda la entrevista haciendo que fluya de manera natural mientras nos cuenta que, hace dos temporadas se proclamó campeona de España de rugby con su equipo de Madrid, deporte que continúa practicando.

Decubrimos a una Claudia abierta e inquieta, a la búsqueda constante de nuevos retos que trata de compaginar con su recién estrenado trabajo en marketing digital.

Desde muy joven se ha acercado al voluntariado como entrenadora, monitora o siendo socia de algunas organizaciones relacionadas con la salud, comenta. Para ayudar no hace falta salir de Donosti’. Sin embargo, cree que ver de cerca la realidad que tantas veces nos han contado ha sido clave para una sensibilización efectiva.

Y llegó Ruanda. Esta es otra historia. Allí se incorporó al equipo de trabajo de Cáritas Kabgayi en la recogida de información, análisis y extracción de conclusiones del proyecto ADANEKA que trataba, básicamente, de mejorar la vida de los agricultores ruandeses de tomates, cebollas y miel. Conseguir gestionar mejor los terrenos, las cosechas y alcanzar acuerdos más beneficiosos con los comerciantes fueron algunas de las claves encontradas para hecer efectiva tal mejora.

Igualmente se implicó con la gestión de las redes sociales de Cáritas potenciando su aspecto y la frecuencia de las publicaciones para que se convirtieran  en un altavoz más eficaz de su trabajo.



‘Volvería, sin duda, al lugar en el que he sido feliz’

Así de rotunda se muestra la cooperante cuando le preguntamos si volvería a Ruanda. ‘Por supuesto que volvería a ver a las personas a las que he cogido tanto cariño’, pero para una labor concreta. Hasta entonces, ‘colaboraré en lo que pueda desde aquí’.

La experiencia ha dejado una profunda huella en su ser por las realidades a las que ha puesto cara: desnutrición severa, enfermedades graves, mucha pobreza,… Por unos instantes se emociona. Trata de evitarlo evocando recuerdos bonitos: solidaridad, amistad, diversión, paísajes maravillos y la seguridad de un país que recomienda a todo el mundo. Su rostro se ilumina nuevamente.

En Ruanda convivió con una congregación de monjas que la hicieron sentir como en casa y la ayudaron a descubrir muchas singularidades del país de las mil colinas.


‘Para salvar vidas, hay que erradicar el VIH, la malaria y el hambre’

En palabras de Claudia, el COVID no centra tanto la atención de África como lo hace en nuestra sociedad. En los hospitales, las salas más grandes se destinan al VIH donde trabajan por evitar la transmisión madre-feto. Al mismo nivel, el hambre y la malaria se cobran un número abrumador de vidas cada día.

Cuando hablaban de salud, comenta, estos eran los principales temas y los que percibía preocupaban más en el país.

‘La educación sigue siendo un importante reto de futuro’

Tras la breve experiencia de Claudia, mantiene la impresión de que la educación sigue siendo en África una necesidad prioritaria y determinante para solucionar el resto de problemas.

Tal y como explicaban las monjas, que trabajaban mayoritariamente en la enseñanza, ‘con educación habría una mejor gestión del trabajo y de las familias, se podría frenar considerablemente el hambre, las enfermedades, la violencia o el alcoholismo, entre otros muchos problemas’.


‘Si cada vez más gente se anima a colaborar, iremos consiguiendo grandes cosas’

Actualmente Claudia ha vuelto a su mundo del marketing digital y sus rutinas deportivas adandonando (parcialmente) la cooperación, aunque sigue viva en su corazón.

Como les decían en el Gobierno Vasco: ‘quien quiera continuar por la senda de la cooperación, podrá hacerlo … pero requerirá tiempo’.

‘No es que desee excusarme con ello, es la vida’, afirma la donostiarra con cierta añoranza. Sin embargo, sabe que en un futuro logrará encontrar un equilibrio que le permita conjugar su rutina diaria con la mejor manera de colaborar.

Mientras tanto, seguirá aprovechando cualquier oportunidad para hablar sobre Ruanda y las realidades allí vividas, así como sobre ICLI con quien ha establecido un vínculo perpetuo.

 

Y nosotros que lo agradecemos porque sentimos lo mismo.
Muchísimas gracias Claudia por seguir arrojando semillas en un desierto de arena. Estamos seguros que un día las veremos germinar.
Hasta pronto!

 

  

 

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